domingo, 21 de agosto de 2011

De nuestro lado

Anoche casi no dormí. Inventé algunas excusas, las típicas en esas circunstancias; no es cosa de andar abriendo el juego a preguntas a esas altas horas de la madrugada. Date vuelta y seguí durmiendo. Todo bien -no te me pongas perceptiva, justo ahora....

La razón de mi desvelo, claro, fuiste vos.

Me gustaría tenerte acá, todo el tiempo, para poder estar tranquilo viendote bien, entera, descansando y yo velando tu descanso. Me gustaría verte dormir y adivinar que esa sonrisa que se dibuja en tu cara tiene que ver con que estás soñando despertar y encontrarte con mis ojos mirandote extasiados.

Pero claro, no estoy. Y esa ausencia me carcome la paz y la convierte en una sensación peligrosamente parecida a la angustia. Estamos caminando al borde de las arenas movedizas, y uno sabe que son peligrosas y si das un mal paso te chupan y...

Y bueno, no estoy ahí.

Si el cielo se oscurece, amor, detené la marcha hasta que salga el sol. El tiempo está de nuestro lado.

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