Debí darme por enterado,
la única certeza es no tener una.
Hoy me declaro incompetente
en las artes de augurar un futuro.
Escarbando descubro que tengo un es,
porque no atino al será.
Por eso tal vez necesite que me digas qué
y me dejes intuir cómo.
Porque es probable que el azar, ensañado,
nos sostenga mirándonos a los ojos
en una sucesión de eventos casuales.
Y poco más, muy poco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu comentario no se publicará inmediatamente. Quedará en espera hasta ser aprobado por el autor del blog.