la que al correr le moldea el agua.
Algunos redondos, otros planos,
muchos bellos, y llamativos acaso,
el guijarro no decide el modelo,
ni dibuja sus bordes o tamaño.
Simplemente tiene de su lado al tiempo
y al tiempo le deja hacer su trabajo.
En eso la piedra y yo somos diferentes,
(en realidad ningún hombre se le parece):
aunque conozca yo la forma que deseo,
y aunque los días pasen y más claro pueda verlo,
no tengo al tiempo obrando de mi lado.
Y si ansío tener todo y si anhelo el paraíso
tendré sólo la utopía, triste consuelo,
de dejar correr el agua en mis flancos
y que el tiempo decida lento en su lento paso.
"Si el cielo se oscurece, amor ..."
ResponderEliminar...detené la marcha..." Si, lo sé... El sol saldrá mañana nuevamente...
ResponderEliminar¡Gracias!
AC