Hallar el amor como final de toda búsqueda, un cierre que es a la vez comienzo, el inicio del descubrimiento paulatino y paciente de aquello que se ha hallado. Ser conquistadores de deseos y sueños, convirtiendo Eldorado en tierra real y fértil una vez que la encontramos.
Me doy cuenta entonces, de que amar nunca es el fin sino el principio: inicia la búsqueda y el reconocimiento y el cuidado y el todo que nos justifica y nos completa.
El amor como metáfora de la entrega, el don que se confía, y del recibir como gracia, por pura convicción en la nobleza del hallazgo.
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