Un deseo, una oportunidad,
y de pronto la calma estalla
en millones de juegos y gemidos.
Y vos y yo buscando y dando crédito
a estas ansias en la intima comunión
de la piel en llamas.
Y el placer y el éxtasis de ser
y la vida fluyendo sin pausa
por cada poro a raudales.
Y el desborde de un río
y el agua que corre
y vos y yo a la espera.
Y otra mirada, de segundos apenas,
nos abre los sentidos
para volver a estallar.
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