martes, 24 de enero de 2012

Jamás domesticada

"Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro (...) Eres responsable para siempre de lo que has domesticado."
(Conversación entre el zorro y el Principito)
Domesticar, necesidad, amor -o amistad, que para el caso es lo mismo: yo y el otro y el otro y yo-. Le doy vueltas pero no hay caso: son como el agua y el aceite y no se mezclan. Se domestica a una mascota -hasta un zorro, te concedo- para que no muerda o arañe los muebles o se coma a otros bichos de la casa o haga esas cosas que las bestias suelen hacer en lugar de hablar. Pero a una persona se la domestica para esclavizarla y a un pueblo para dominarlo. Cuanta triste violencia hay en "porque te quiero -o porque te necesito- te voy a domesticar".

A ver, permítaseme elaborar esta teoría modificando ligeramente el discurso del zorro: "Pero, si nos amamos, tendremos necesidad uno del otro (...) Somos responsables de lo que juntos logremos."

No, no quiero reescribir El Principito. Sólo intento decirte que jamás intentaré domesticarte, amor. Te quiero así rebelde, inquieta y si querés, hasta jodida. Pero jamás domesticada, porque el amor se hace de a dos. Juntos, si, pero con la misma libertad de desear.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu comentario no se publicará inmediatamente. Quedará en espera hasta ser aprobado por el autor del blog.