Musa, ninfa inspiradora, razón y destino de mi fervor por tejer y destejer palabras. Tan perfecta, transparente y brillante a la vez, con solo mirarte la pasión y el deseo se hacen uno y destilan un decir que corre sin pausa desde mi alma hasta tus ojos.
Por eso, si hoy no escribo es porque soy complicado. Creeme: no dejaré de quererte ni un poquitito así.
Porque sos mi musa, ¿te dije?
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