Me vuelvo sol en mi alma cuando tus manos me tocan. Y cuando se posan sobre mi tus ojos y me transforman, me convierto cada vez en el otro aquel que debo y nunca fui. De haber una distancia entre tu piel y mi piel cuando nos amamos, sería tan infinita como el universo que nos envuelve y en el que somos uno.
Si pintamos en cada estrella esta consigna de No a la Pena, es porque nos dejamos fluir así sin límites en nuestro acuerdo de ser libres con las certezas en que navegamos.
Y este cielo que dibujamos juntos a medida que nos respiramos, recibió sin dudas de nosotros la habilidad de soñar. Porque sabemos ponerle lunas, soles y hasta planetas enteros a ese universo que nos envuelve entre tu piel y mi piel.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu comentario no se publicará inmediatamente. Quedará en espera hasta ser aprobado por el autor del blog.