Resulta ser que mi lugar en el mundo no es un sitio exótico que replica el paraíso ni un pueblito pintoresco perdido en la frontera.
Mi lugar no tiene que ver tampoco con perderme entre los árboles renegando de la city para mudarme a una casa con un bonito tejado y rodeada de aire serrano.
Mi lugar en el mundo está en dónde estemos, porque está pegado a tu piel. Es nuestro espacio de algunos centímetros que contiene la infinita dulzura de tu mirada y la belleza de hacer juntos, reír juntos, estallar entre mil besos juntos.
Mi lugar en el mundo es cualquiera, pero con vos.

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