El tiempo no es tiempo cuando estamos juntos. No, es otra cosa.
Es refugio, cuando nos miramos sin decirnos y hablamos de nada.
Es espacio, cuando nos mezclamos entre las estrellas para amarnos sin cruzar nebulosas.
Es cascada, cuando seguimos el curso de nuestros deseos y caemos en nuestro propio remanso.
Es silencio, cuando las nubes nos oscurecen y a su pesar cubrimos nuestras almas de algunas inclemencias.
Es campo, cuando desaparecen las paredes y los pisos y los techos, y plantamos y nos vemos crecer.
Es descanso, cuando olvidamos el agobio tramando sueños juntos.
Es palabras, palabras y más palabras que ocupan el tiempo en decirnos.
Es mirarnos y volver a mirar para saber que no hay más que amor en nuestros ojos.
Es entonces el tiempo, la vanidad de los relojes sucumbiendo a su imprudente pretensión.
Inútilmente.
Porque el tiempo cuando estamos juntos supera todo lo previsto por el universo.
Porque es amor.
Es nuestro tiempo.
