Algunos precisan
La suerte de las musas:
Tolstoi, a su Sofía,
Herman Hesse a Ruth
Poe a Virginia y Kafka a Milena
Ni que decir de Simone
y el difícil Jean Paul
Y La Maga, claro,
con su enigma en flor.
No soy ninguno de ellos.
Pero yo te tengo a vos.
Mi musa de la vida,
Mi compañía en el fragor,
En el dolor, en la risa.
Mi naranja y media
Mi pregunta del millón
Mi camisa de fuerza
A fuerza del amor.
Te miro y me muero
Y me vuelvo a vivir
Muero de amor
y revivo de vida,
Porque si hay un cielo
Ahora es nuestro,
Y si hay lunas y estrellas
Y soles, no es poco,
Pero yo te tengo a vos.
