martes, 31 de julio de 2012

Breve eternidad

Te confieso que intenté hacerte trampa.

Mientras vos me acariciabas el pelo, así a mi lado desnuda regalándome tu perfume a frutas y sexo, yo me aproveché de tu ternura y te apreté con fuerza contra mi pecho, intentando pegar tu piel en la mía y robártela de algún modo. Pero no pude, no hubo caso.

Entonces probé otra estrategia, y busqué robarte esos gestos tan tuyos como cuando creamos el amor allí en donde estamos, pero miré y me obsesioné con tus ojos y tus labios y me distraje con ellos. Tampoco pude, son demasiado bellos.

Pensé en otro momento, así abrazados como estábamos, en tomar mi ropa, vestirme y dejarte adentro, y pasar todas nuestras aduanas como una sola persona, pero la idea me resultó algo embarazosa apenas pensarlo. 

Es claro que no hay estrategia posible para tal engaño, porque todo es entre nosotros demasiado claro.

Así como estoy delante tuyo, cuerpo y alma desnudos, a la vista tal como soy concluyo, que no hay mejor -ni tan siquiera otra- forma de llevarte conmigo más que amandote como te amo.

A favor de tu piel, tu perfume, tus labios y tu mirada, presencia constante esté dormido o despierto, pervive en mi esta sensación de lo fugaz que confirma lo eterno, las breves eternidades de uno cualquiera de nuestros encuentros.

sábado, 28 de julio de 2012

Toc toc

Pienso en vos. Sueño con vos. Es seguro que eso me pasa por quererte así, porque esos síntomas aparecieron desde que te quiero.

Y pienso y pienso y pienso, y hasta siento que cada minuto sin verte se parece bastante a una tortura. Digo, se parece, porque enseguida vuelvo a pensar en vos y cuando recuerdo el brillo de tus ojos y lo sereno de tu mirada y tu dulce sonrisa, se me ilumina el alma nuevamente y vuelvo a sentir, como cada vez que recuerdo cuanto nos queremos.

Y entonces me doy cuenta que no puedo sufrir si tengo tu amor. Y te amo y te amo y te amo y te vuelvo a amar, así de intenso.

- ¿Será grave, Doctor?
- ¡Déjese de joder y disfrute, hombre! 

Santo remedio, che.