La tarde, la lluvia, las caricias,
los besos, las tartas y el café.
El mate, las fotos, la cama,
los cigarrillos, el vino y tu mirada.
Las palabras, el sudor, las sábanas,
la siesta, el sueño y el despertar.
La ropa, la desnudez, la persiana,
la llegada, el abrazo y la partida.
El amor vuelve a tatuar nuestra memoria
a lo largo de una tarde digna de nosotros.
sábado, 28 de abril de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
Rosario, un día de abril
No está en rojo en los almanaques;no al menos hoy, que cae lunes.
No figura en ningún edicto, no consta
en ningún acta o decreto, el 23 de abril.
No se izan banderas ni se celebra la seriedad
de alguna fecha o memoria de un patriota.
No hay desfiles, ni carrozas;
los soldados no marchan,
no suenan las bandas, este 23 de abril.
No se lanzan globos o palomas,
ni resuenan los cañones;
tampoco se escuchan las fanfarrias,
la vida les ocurre y les transcurre a todos,
así en lenta recorrida como cualquier día de abril.
Pero...
Este y cada 23 resuenan en abril y en mi memoria
con los colores que matizan el timbre de tu dulce voz,
convertidos en mis oidos en el regalo perfecto,
el de tus siempre bellas palabras, bellas de amor.
Y desfila por las calles de mi alma, por aquí y más allá,
bailando y cantando en un muy vivo son
la proclama del brillo de tus ojos,
de la maravilla de tus piernas,
de la ternura de tu corazón.
Así todo ello, tal como yo lo siento,
tu alma y mi alma se elevan y ensalzan
y sueñan juntas sueños de amor,
un amor despierto que resume en un gesto
la intensidad de mirarnos en nuestro deseo de a dos.
Feliz cumpleaños, mi amor.
sábado, 14 de abril de 2012
Espejos
Reflejo de mi reflejo, tu mirada.
Espejo que me devuelve,
ya con notable mejora,
la totalidad de mis vacíos,
no sin antes llenarlos con todo
lo que me completa de vos.
Espejo que me devuelve,
ya con notable mejora,
la totalidad de mis vacíos,
no sin antes llenarlos con todo
lo que me completa de vos.
jueves, 5 de abril de 2012
Permanencia
Tu suave perfume queda en mis manos,
una permanencia que confirma otra permanencia,
la del amor que nos sostiene, nos abarca y nos contiene.
Y también suave sobre mi hombro, tu perfume,
por todos aquellos momentos en que apoyaste tu cabeza,
queda, persistente, como fuerte esencia de pasiones frescas.
Cierta la certeza, aquella de estar aunque no estemos,
una que, empeñados, hacemos eterna si aun más se pudiera,
en ese rapto tan nuestro de querer perpetuarnos.
una permanencia que confirma otra permanencia,
la del amor que nos sostiene, nos abarca y nos contiene.
Y también suave sobre mi hombro, tu perfume,
por todos aquellos momentos en que apoyaste tu cabeza,
queda, persistente, como fuerte esencia de pasiones frescas.
Cierta la certeza, aquella de estar aunque no estemos,
una que, empeñados, hacemos eterna si aun más se pudiera,
en ese rapto tan nuestro de querer perpetuarnos.
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