Había algo en el aire.
Sin embargo nos mirábamos y nos hablábamos pero sin decirnos, porque todavía no sabíamos.
Las horas, los días, los años corrieron. Más bien se nos escurrieron, se nos fueron entre los dedos y la circunstancia de no saber, entre momentos y aconteceres y sucederes, entre idas y venidas. Y seguíamos sin saber, aunque intuíamos algo.
Si todo tiene un tiempo nosotros lo tomamos todo, bastante más del que nos correspondía. O quizás no, toda vez que un fruto que madura cae por su peso; si se lo arranca temprano, antes de su momento, estará verde y no sabrá bien.
Es curioso: a pesar de esta ligazón, de este contenernos como si ahuecáramos las manos del alma para beber de a sorbos lo mejor de nosotros, sigue habiendo algo en el aire.
Es, seguramente, la estela que dejamos con nuestro aroma a sueño que merece ser cumplido.
jueves, 29 de diciembre de 2011
viernes, 23 de diciembre de 2011
Suma de bienes
Está todo bien, pero seguramente mañana estará mejor. Si persevero y mañana digo lo mismo, deduzco que la suma de bienes será bastante grande con el correr del tiempo, y de un tamaño tal como para dar por descontado que llegaré a creer que todo está bien, realmente. Es decir, será más que un bien o una suma de bienes.
Pero pensándolo mejor, debería aprender de una vez por todas a multiplicar los bienes para que no sea tan arduo sumarlos. Necesito una profesora particular porque desde chiquito me dijeron que era duro para las matemáticas -lo duro era la escuela en aquella época, pero todavía sigo pensando que yo lo soy.
¿Tenés un rato para enseñarme, toda una vida digamos?
Pero pensándolo mejor, debería aprender de una vez por todas a multiplicar los bienes para que no sea tan arduo sumarlos. Necesito una profesora particular porque desde chiquito me dijeron que era duro para las matemáticas -lo duro era la escuela en aquella época, pero todavía sigo pensando que yo lo soy.
¿Tenés un rato para enseñarme, toda una vida digamos?
martes, 20 de diciembre de 2011
Elementos
Los elementos nos brotan:
fuego, tierra, aire y agua
parecen confluir, hacerse uno,
para luego estallar
a nuestro alrededor
y en nosotros mismos.
La pasión, el fuego.
La tierra, la vida.
El aire, nuestro aliento.
Y nuestras aguas surgentes,
nos mezclan en uno
para mirarnos y reirnos,
decirnos y mirarnos,
morir de amor abrazados
y volver a nacer
sólo para volver a mirarnos.
fuego, tierra, aire y agua
parecen confluir, hacerse uno,
para luego estallar
a nuestro alrededor
y en nosotros mismos.
La pasión, el fuego.
La tierra, la vida.
El aire, nuestro aliento.
Y nuestras aguas surgentes,
nos mezclan en uno
para mirarnos y reirnos,
decirnos y mirarnos,
morir de amor abrazados
y volver a nacer
sólo para volver a mirarnos.
lunes, 12 de diciembre de 2011
El cartelito
Voy a pegarlo en las tapas de los libros que más leés y voy a escribirlo en los papelitos arrugados que usás a modo de agenda. También en el jarro en el que tomás tu té caliente, y forzaré la vista para escribirlo chiquitito para que quepa en el mate y que cuando le pongas la yerba lo veas.
También me lo voy a pegar en la espalda para que cuando me veas irme lo sepas. Y lo voy a dejar de fondo de pantalla en tu celu y en tu compu, y lo voy a poner en lugar del número del colectivo y del cartel de taxi libre.
Me voy a hacer una remera con la frase y un gorro, uno de esos con visera larga que tapa el sol. Voy a pegarlo en los pétalos de un jazmín que no se seque, en las hojas de un arbolito bajo para que llegues, en las ventanas de los edificios, en los carteles publicitarios y en las estatuas esas de la gente ilustre con caballo.
Voy a pegarlo en los pasamanos de las entradas de los edificios, y en los techos de los ascensores, para esos momentos aburridos en que uno mira al techo hasta llegar a su piso. También voy a pedirle a un artesano que lo escriba en un grano de arroz y a un domador que lo pinte en el lomo de un elefante.
Los semáforos mostrarán mi cartel en rojo, verde y amarillo, y los policías harán señas mostrando como leer mi mensaje en el camino. Aprenderé lengua de señas y braille, para que no quede nadie afuera.
Las rayas de las esquinas, los carteles viales, las patentes de los autos, las cruces rojas de las ambulancias, las advertencias de los bomberos, las marquillas de los cigarrillos y hasta las estampillas del correo, todos tendrán cartelitos diciendo lo que quiero.
Las librerías venderán muchos lápices, pero no gomas, para que no los borren; el calendario de flores del Parque no marcará fechas sino estados; las hinchadas de futbol lo harán cantito en vez de insultos, y cada camiseta cambiará la publicidad para decir lo mismo. En el aire avionetas lo escribirán en nubes mientras hacen piruetas. En el río los dorados se cruzarán en el aire como escribiendo, y todo el mundo irá a un oculista para estar seguro de poder leerlo.
Tarjetas de colectivo, tickets de compras, boletas impagas, servilletas de bares, mazos de cartas, fichas de casino, perinolas y baleros, todos tendrán un rótulo así pegado, en letras bien grandes. Nada se llamará como solía, todo tendrá un mismo nombre, todos me mirarán y pensarán que me inspiré o que estoy un poco loco.
Es lógico que quién haya llegado hasta aquí quiera de una vez por todas conocer el misterio de las palabras impresas o pintadas o dibujadas o escritas a mano en mi cartelito.
Ninguna otra cosa puede decir, amor mío, que no sea "te amo".
También me lo voy a pegar en la espalda para que cuando me veas irme lo sepas. Y lo voy a dejar de fondo de pantalla en tu celu y en tu compu, y lo voy a poner en lugar del número del colectivo y del cartel de taxi libre.
Me voy a hacer una remera con la frase y un gorro, uno de esos con visera larga que tapa el sol. Voy a pegarlo en los pétalos de un jazmín que no se seque, en las hojas de un arbolito bajo para que llegues, en las ventanas de los edificios, en los carteles publicitarios y en las estatuas esas de la gente ilustre con caballo.
Voy a pegarlo en los pasamanos de las entradas de los edificios, y en los techos de los ascensores, para esos momentos aburridos en que uno mira al techo hasta llegar a su piso. También voy a pedirle a un artesano que lo escriba en un grano de arroz y a un domador que lo pinte en el lomo de un elefante.
Los semáforos mostrarán mi cartel en rojo, verde y amarillo, y los policías harán señas mostrando como leer mi mensaje en el camino. Aprenderé lengua de señas y braille, para que no quede nadie afuera.
Las rayas de las esquinas, los carteles viales, las patentes de los autos, las cruces rojas de las ambulancias, las advertencias de los bomberos, las marquillas de los cigarrillos y hasta las estampillas del correo, todos tendrán cartelitos diciendo lo que quiero.
Las librerías venderán muchos lápices, pero no gomas, para que no los borren; el calendario de flores del Parque no marcará fechas sino estados; las hinchadas de futbol lo harán cantito en vez de insultos, y cada camiseta cambiará la publicidad para decir lo mismo. En el aire avionetas lo escribirán en nubes mientras hacen piruetas. En el río los dorados se cruzarán en el aire como escribiendo, y todo el mundo irá a un oculista para estar seguro de poder leerlo.
Tarjetas de colectivo, tickets de compras, boletas impagas, servilletas de bares, mazos de cartas, fichas de casino, perinolas y baleros, todos tendrán un rótulo así pegado, en letras bien grandes. Nada se llamará como solía, todo tendrá un mismo nombre, todos me mirarán y pensarán que me inspiré o que estoy un poco loco.
Es lógico que quién haya llegado hasta aquí quiera de una vez por todas conocer el misterio de las palabras impresas o pintadas o dibujadas o escritas a mano en mi cartelito.
Ninguna otra cosa puede decir, amor mío, que no sea "te amo".
Con vos
Ya sea abrumado por paradojas o con todo resuelto,
con tristeza o con cielo en tus ojos de cielo,
es con vos con quién quiero estar.
Mi alegría es alegrarte si estás triste.
Mi felicidad es acompañarte si estás alegre.
Hoy por hoy nada encuentro en este mundo
que me haga tan feliz como saber que te tengo,
que somos como uno ya sea estemos cerca o lejos.
El resto... sólo sé que nos amamos
y eso... eso para ambos es un buen comienzo.
Un buen y nuevo comienzo.
con tristeza o con cielo en tus ojos de cielo,
es con vos con quién quiero estar.
Mi alegría es alegrarte si estás triste.
Mi felicidad es acompañarte si estás alegre.
Hoy por hoy nada encuentro en este mundo
que me haga tan feliz como saber que te tengo,
que somos como uno ya sea estemos cerca o lejos.
El resto... sólo sé que nos amamos
y eso... eso para ambos es un buen comienzo.
Un buen y nuevo comienzo.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Verdadera belleza
Puedo percibir la inmensidad de la verdadera belleza porque la encuentro en las cosas pequeñas, sencillas, casi imperceptibles: una actitud amable, un gesto franco, cada rasgo particular que define un rostro y lo hace único, la maravilla de una gota o de una flor, o de la breve estela de un barco en el mar.
Lejos de verse ajada por la amargura y el egoismo, la verdadera belleza tendrá entonces aquel brillo que encandilará a los desprevenidos pero deleitará a quienes sepan mirarla de frente.
La belleza es, está, se luce aun entre la gris de la apatía, de la rutina y del desamor. Quien pretendiera esconder, tapar, oscurecer o negar la verdadera belleza, es un des-graciado, un caido de la gracia de apreciarla.
Pensándolo bien, percibir la verdadera belleza, más que un privilegio es un beneficio que recibimos al costo de cuidar nuestra propia esencia. Pero más costoso sería descuidarse y perder el placer de apreciarla.
Lejos de verse ajada por la amargura y el egoismo, la verdadera belleza tendrá entonces aquel brillo que encandilará a los desprevenidos pero deleitará a quienes sepan mirarla de frente.
La belleza es, está, se luce aun entre la gris de la apatía, de la rutina y del desamor. Quien pretendiera esconder, tapar, oscurecer o negar la verdadera belleza, es un des-graciado, un caido de la gracia de apreciarla.
Pensándolo bien, percibir la verdadera belleza, más que un privilegio es un beneficio que recibimos al costo de cuidar nuestra propia esencia. Pero más costoso sería descuidarse y perder el placer de apreciarla.
martes, 29 de noviembre de 2011
Soñar y despertar
Comenzó a llover, y yo con esta melancolía. Mientras escucho la lluvia siento un aire fresco que entra por la ventana y mitiga de a poco el calor de una tarde que se me pegó en la piel. Pero claro, no logra mitigar esta necesidad de verte y mirarte, de tan sólo verte y mirarte.
Porque vos ya sabés: mirarte y admirarte y desearte y volverte a mirar es mi ejercicio, una especie de juego con mucho de físico que me deleita los ojos y me revive el alma y...
¿Qué hacemos vos y yo lejos? ¿Será otro ejercicio, este de desearnos sin límite, diseñado por una mano afecta a mirar como la vida nos atraviesa en cada encuentro como si fuera al tiempo la primera y la última vez?
Ya sé, amor, que especular no sirve; el "mirá si" o "que bueno sería si" no son útiles en este momento. Sólo la prudencia parece funcionar. Pero soñar también sirve porque cierra heridas. Viste como son los sueños. Si uno los sujeta fuerte siempre nos sostienen y algunas veces hasta se corporizan y nos recuerdan que lo mejor que nos pasó fue aquella sonrisa robada a la desesperación.
Ahora paró la lluvia. O al menos ya no se oye el golpeteo de las gotas. Pero aquella necesidad primera no se detuvo, sigue ahí.
Tal vez si me voy a dormir esta ausencia, tu ausencia, duela menos. Porque encontrarnos en mi sueño, ya lo sé, no duele. Y quizás hasta se corporice alguna vez y al despertar te encuentre dormida entre mis brazos.
Y tal vez hasta llueva.
Porque vos ya sabés: mirarte y admirarte y desearte y volverte a mirar es mi ejercicio, una especie de juego con mucho de físico que me deleita los ojos y me revive el alma y...
¿Qué hacemos vos y yo lejos? ¿Será otro ejercicio, este de desearnos sin límite, diseñado por una mano afecta a mirar como la vida nos atraviesa en cada encuentro como si fuera al tiempo la primera y la última vez?
Ya sé, amor, que especular no sirve; el "mirá si" o "que bueno sería si" no son útiles en este momento. Sólo la prudencia parece funcionar. Pero soñar también sirve porque cierra heridas. Viste como son los sueños. Si uno los sujeta fuerte siempre nos sostienen y algunas veces hasta se corporizan y nos recuerdan que lo mejor que nos pasó fue aquella sonrisa robada a la desesperación.
Ahora paró la lluvia. O al menos ya no se oye el golpeteo de las gotas. Pero aquella necesidad primera no se detuvo, sigue ahí.
Tal vez si me voy a dormir esta ausencia, tu ausencia, duela menos. Porque encontrarnos en mi sueño, ya lo sé, no duele. Y quizás hasta se corporice alguna vez y al despertar te encuentre dormida entre mis brazos.
Y tal vez hasta llueva.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Infinitud
Alguien podría preguntar así, al aire, como hablándole a otros o tal vez a sí mismo,
- ¿De qué sirve amar y desear cuando va de suyo que cualquier atisbo de concreción es esencialmente una distopía, una especie de pesadilla interrumpida bruscamente sólo para entrar en otra pesadilla que se apura a ser soñada, una mala maniobra que nos estrella de frente contra la pasión, aunque la veamos venir?
Yo le respondería,
- Amar y desear son dos verbos que nos ponen a esperar. Si el tiempo y el espacio, ambos, son infinitos, ¿que apuro tenemos?
Entonces haría silencio. La respuesta es simple, ciertamente. Pero yo también tengo tiempo y espacio para esperar.
- ¿De qué sirve amar y desear cuando va de suyo que cualquier atisbo de concreción es esencialmente una distopía, una especie de pesadilla interrumpida bruscamente sólo para entrar en otra pesadilla que se apura a ser soñada, una mala maniobra que nos estrella de frente contra la pasión, aunque la veamos venir?
Yo le respondería,
- Amar y desear son dos verbos que nos ponen a esperar. Si el tiempo y el espacio, ambos, son infinitos, ¿que apuro tenemos?
Entonces haría silencio. La respuesta es simple, ciertamente. Pero yo también tengo tiempo y espacio para esperar.
lunes, 21 de noviembre de 2011
A vos te digo
Creo que sólo dejaré de amarte el día en que me muera.
Y digo creo, porque ni entonces lo haría si de mi dependiera.
Y digo creo, porque ni entonces lo haría si de mi dependiera.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Verte
Me gusta verte feliz, para disfrutar tu mirada.
Me gusta verte alegre, para compartir sonrisas.
Me gusta verte enojada, para traerte sosiego.
Me gusta verte triste, para contagiarte algo de paz.
Me gusta verte melancólica, para compartir una esperanza.
Me gusta verte llorar, para abrazarte y asegurarte que todo va a estar bien.
Me gusta verte mirarme, para adivinar amor.
Me gusta verte acomodar tu pelo o tu ropa, para disfrutar que es por mi.
Me gusta verte viniendo, para sentir esas cosquillas acá.
Me gusta verte yéndote, para pensar en vos hasta la próxima vez.
Me gusta verte. Punto.
Me gusta verte alegre, para compartir sonrisas.
Me gusta verte enojada, para traerte sosiego.
Me gusta verte triste, para contagiarte algo de paz.
Me gusta verte melancólica, para compartir una esperanza.
Me gusta verte llorar, para abrazarte y asegurarte que todo va a estar bien.
Me gusta verte mirarme, para adivinar amor.
Me gusta verte acomodar tu pelo o tu ropa, para disfrutar que es por mi.
Me gusta verte viniendo, para sentir esas cosquillas acá.
Me gusta verte yéndote, para pensar en vos hasta la próxima vez.
Me gusta verte. Punto.
martes, 15 de noviembre de 2011
El final de toda búsqueda
Hallar el amor como final de toda búsqueda, un cierre que es a la vez comienzo, el inicio del descubrimiento paulatino y paciente de aquello que se ha hallado. Ser conquistadores de deseos y sueños, convirtiendo Eldorado en tierra real y fértil una vez que la encontramos.
Me doy cuenta entonces, de que amar nunca es el fin sino el principio: inicia la búsqueda y el reconocimiento y el cuidado y el todo que nos justifica y nos completa.
El amor como metáfora de la entrega, el don que se confía, y del recibir como gracia, por pura convicción en la nobleza del hallazgo.
Me doy cuenta entonces, de que amar nunca es el fin sino el principio: inicia la búsqueda y el reconocimiento y el cuidado y el todo que nos justifica y nos completa.
El amor como metáfora de la entrega, el don que se confía, y del recibir como gracia, por pura convicción en la nobleza del hallazgo.
sábado, 12 de noviembre de 2011
Y vos y yo
Un deseo, una oportunidad,
y de pronto la calma estalla
en millones de juegos y gemidos.
Y vos y yo buscando y dando crédito
a estas ansias en la intima comunión
de la piel en llamas.
Y el placer y el éxtasis de ser
y la vida fluyendo sin pausa
por cada poro a raudales.
Y el desborde de un río
y el agua que corre
y vos y yo a la espera.
Y otra mirada, de segundos apenas,
nos abre los sentidos
para volver a estallar.
y de pronto la calma estalla
en millones de juegos y gemidos.
Y vos y yo buscando y dando crédito
a estas ansias en la intima comunión
de la piel en llamas.
Y el placer y el éxtasis de ser
y la vida fluyendo sin pausa
por cada poro a raudales.
Y el desborde de un río
y el agua que corre
y vos y yo a la espera.
Y otra mirada, de segundos apenas,
nos abre los sentidos
para volver a estallar.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Manos
Me paso la mano por la cara, en un gesto que es casi un tic por lo mucho que tiene de automático. Sospecho que inconscientemente he terminado creyendo que ese movimiento es capaz de borrar de una pasada el rastro de un largo día, a juzgar por la cantidad de veces que suelo hacerlo. Y descubrí además, que a mayor cansancio más pasadas. No, no es una publicidad de un limpiador o algo así. Es sólo mi descripción de una manía.
Eso. Hago el gesto de barrido con la mano. Y entonces huelo su perfume.
Hoy estuvimos juntos y me tomó la mano, la acarició, la besó y jugó con mis dedos. Yo por mi parte puse mi mano suavemente de lado sobre su cara, como una almohada sobre la que ella pudiera recostar su cabeza. Y así jugamos un largo rato, tocándonos y mirándonos con mucha ternura, en ese espacio-tiempo propio en el que el planeta entero se muda de galaxia y nos da el respiro ansiado.
Y claro, quedó su perfume en mi mano.
Ella es tantas cosas para mi que una sola de ellas, aquella fragancia suave y delicada que la envuelve y la define, es suficiente para desatar en mi alma una vez más este torrente de sentires que me despierta quererla.
"Si, claro", pienso. "Es maravillosa" me digo a mi mismo, como para darle un buen cierre a una sensación que me desborda y me hace feliz.
Algunos dicen que le dicen a eso "amor". Yo lo defino sintiendo su perfume una vez más y susurrando su nombre como si en este exacto momento ella pudiera oirlo.
Eso. Hago el gesto de barrido con la mano. Y entonces huelo su perfume.
Hoy estuvimos juntos y me tomó la mano, la acarició, la besó y jugó con mis dedos. Yo por mi parte puse mi mano suavemente de lado sobre su cara, como una almohada sobre la que ella pudiera recostar su cabeza. Y así jugamos un largo rato, tocándonos y mirándonos con mucha ternura, en ese espacio-tiempo propio en el que el planeta entero se muda de galaxia y nos da el respiro ansiado.
Y claro, quedó su perfume en mi mano.
Ella es tantas cosas para mi que una sola de ellas, aquella fragancia suave y delicada que la envuelve y la define, es suficiente para desatar en mi alma una vez más este torrente de sentires que me despierta quererla.
"Si, claro", pienso. "Es maravillosa" me digo a mi mismo, como para darle un buen cierre a una sensación que me desborda y me hace feliz.
Algunos dicen que le dicen a eso "amor". Yo lo defino sintiendo su perfume una vez más y susurrando su nombre como si en este exacto momento ella pudiera oirlo.
viernes, 4 de noviembre de 2011
De monedas y fuentes
Si alguna vez arrojé mil monedas en mil fuentes fue por aquel deseo de tal vez encontrarte aun en la certeza de que no existías, aun a pesar de la seguridad, por estar convencido, de que vos simplemente no eras posible.
Pero, lo que son las cosas, me equivoqué -sí que soy un tipo doblemente afortunado- y resulta que te encontré, nos encontramos, te toqué, nos tocamos y en tan reales momentos alcanzamos estos estados de éxtasis, casi de milagros irrepetibles y a la vez conocidos.
Monedas a las fuentes, ya no más. Ahora que te tengo sé que todas las fantasías, todos los estados, todos los milagros son absolutamente posibles.
Y todos llevan tu nombre.
Pero, lo que son las cosas, me equivoqué -sí que soy un tipo doblemente afortunado- y resulta que te encontré, nos encontramos, te toqué, nos tocamos y en tan reales momentos alcanzamos estos estados de éxtasis, casi de milagros irrepetibles y a la vez conocidos.
Monedas a las fuentes, ya no más. Ahora que te tengo sé que todas las fantasías, todos los estados, todos los milagros son absolutamente posibles.
Y todos llevan tu nombre.
domingo, 30 de octubre de 2011
I Miss You
Me faltan casi todas las palabras.
Veo que muchas no han venido.
Sólo están un par de ellas,
las de siempre
y con ellas me arreglo,
son suficientes.
Sólo te digo entonces
con las que prontas llegaron,
"te extraño".
Y te extraño tanto
que todas las otras palabras
sólo explicarían cuanto.
Para el resto,
para lo que deseo,
hablarán nuestras miradas.
Veo que muchas no han venido.
Sólo están un par de ellas,
las de siempre
y con ellas me arreglo,
son suficientes.
Sólo te digo entonces
con las que prontas llegaron,
"te extraño".
Y te extraño tanto
que todas las otras palabras
sólo explicarían cuanto.
Para el resto,
para lo que deseo,
hablarán nuestras miradas.
sábado, 22 de octubre de 2011
Conmigo, así
Necesito hablarte, decirte cosas, alabarte todo el tiempo
y afirmar mi pertenencia a tus encantos.
Adoro que me escuches con esa atención tan tuya
porque te pienso y te deseo aun en sueños.
Te necesito cerca para así susurrando,
murmurarte al oido nuestras palabras.
Que sientas así con los oidos del alma,
mis ganas de decirte cosas cuando te llamo.
Triviales a veces o tal vez profundas,
pero siempre llenas del deseo de tenerte
conmigo, así, totalmente mía.
y afirmar mi pertenencia a tus encantos.
Adoro que me escuches con esa atención tan tuya
porque te pienso y te deseo aun en sueños.
Te necesito cerca para así susurrando,
murmurarte al oido nuestras palabras.
Que sientas así con los oidos del alma,
mis ganas de decirte cosas cuando te llamo.
Triviales a veces o tal vez profundas,
pero siempre llenas del deseo de tenerte
conmigo, así, totalmente mía.
martes, 18 de octubre de 2011
Reposo
Mi mano en tu mano,
mi cuerpo en tu cuerpo,
mi alma en tu alma,
mi aliento en tu aliento,
mis ojos en tus ojos,
mi calma en tu calma,
mi sueño en tu sueño,
un delicado reposo, al fin.
mi cuerpo en tu cuerpo,
mi alma en tu alma,
mi aliento en tu aliento,
mis ojos en tus ojos,
mi calma en tu calma,
mi sueño en tu sueño,
un delicado reposo, al fin.
Nosotros dos
Bellos ante lo desangelado,
permanentes frente a lo efímero,
eternos entre lo fugaz,
tiernos aun en ambientes fríos.
Contra lo apático, atentos.
Frente a las penas, alegres.
brillantes, puros, sonoros, cándidos.
Llenos de risas cómplices.
Serenos en la admiración,
afiebrados en el deseo,
pensantes perpetuos.
Soñadores de sueños compartidos,
y de tiempos redimidos.
En síntesis, nosotros dos.
permanentes frente a lo efímero,
eternos entre lo fugaz,
tiernos aun en ambientes fríos.
Contra lo apático, atentos.
Frente a las penas, alegres.
brillantes, puros, sonoros, cándidos.
Llenos de risas cómplices.
Serenos en la admiración,
afiebrados en el deseo,
pensantes perpetuos.
Soñadores de sueños compartidos,
y de tiempos redimidos.
En síntesis, nosotros dos.
jueves, 13 de octubre de 2011
Que descanses, amor
Dormí y soñá, amor,
con ese sueño
que vez tras vez
soñamos juntos.
Un sueño sobre aquello
que nos acerca
cada vez más
después de las pruebas.
con ese sueño
que vez tras vez
soñamos juntos.
Un sueño sobre aquello
que nos acerca
cada vez más
después de las pruebas.
viernes, 7 de octubre de 2011
Mi respiración
Tener miedo a perderte sería como temer dejar de respirar,
desde que amarnos es aquello que hacemos porque nos da vida.
Si dejase de hacerlo por solo un instante, moriría.
Moriria, justamente, como si dejara de amarte.
Nuestro amor es ese aire que respiramos ambos, tan fresco,
siempre presente, tan bella y suavemente perfumado.
No puedo temer perder aquello que simplemente me rodea,
y que necesito para vivir tanto como necesito respirarlo.
Por eso nuestro amor no tiene barreras ni formas de encerrarlo.
Al ser libre, está en el aire, tanto como el aire que respiramos.
No importa en donde estés, como, por qué ni cuando,
lleno mi alma con solo pensar, por un instante, cuanto te amo.
desde que amarnos es aquello que hacemos porque nos da vida.
Si dejase de hacerlo por solo un instante, moriría.
Moriria, justamente, como si dejara de amarte.
Nuestro amor es ese aire que respiramos ambos, tan fresco,
siempre presente, tan bella y suavemente perfumado.
No puedo temer perder aquello que simplemente me rodea,
y que necesito para vivir tanto como necesito respirarlo.
Por eso nuestro amor no tiene barreras ni formas de encerrarlo.
Al ser libre, está en el aire, tanto como el aire que respiramos.
No importa en donde estés, como, por qué ni cuando,
lleno mi alma con solo pensar, por un instante, cuanto te amo.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Me veo en tus ojos
Me veo en tus ojos,
tus bellos ojos,
que me miran
y logran descubrir,
dejando a la vista
a un hombre extraño
y que sin embargo
convive en mi.
Estando casi ciego,
solo con destellos
que un denso velo
supo oscurecer,
ahora que tus ojos
me miran, ciertos,
hacen real
al extraño aquel.
¿Será por tus ojos,
color amor,
benignos, tiernos?
Creo en esa mirada
que me renueva
y hace bien.
Quiero verme en ellos,
una vez y otra vez.
tus bellos ojos,
que me miran
y logran descubrir,
dejando a la vista
a un hombre extraño
y que sin embargo
convive en mi.
Estando casi ciego,
solo con destellos
que un denso velo
supo oscurecer,
ahora que tus ojos
me miran, ciertos,
hacen real
al extraño aquel.
¿Será por tus ojos,
color amor,
benignos, tiernos?
Creo en esa mirada
que me renueva
y hace bien.
Quiero verme en ellos,
una vez y otra vez.
lunes, 3 de octubre de 2011
La ventaja
así como te quiero,
es que entiendo
lo que dicen tus palabras
y también entiendo
lo que dicen tus silencios.
sábado, 1 de octubre de 2011
Matemática pura
Un minuto, mil días.
Un beso, mil sueños.
Un encuentro, mil placeres.
Un silencio, mil palabras.
Una mirada, mil certezas.
Nuestro amor multiplica
lo bueno, lo fugaz
lo sencillo, lo pequeño,
hasta darle la forma
de lo simplemente bello.
Un beso, mil sueños.
Un encuentro, mil placeres.
Un silencio, mil palabras.
Una mirada, mil certezas.
Nuestro amor multiplica
lo bueno, lo fugaz
lo sencillo, lo pequeño,
hasta darle la forma
de lo simplemente bello.
martes, 27 de septiembre de 2011
Sueño con gaviotas
Esta fantasía onírica,
propia de un Carpenter
más que de Kurosawa,
nos abruma sin solución
de continuidad.
Pesadilla no deseada
como toda pesadilla,
que nos obliga
a esta ansiedad de epílogo,
uno que se demora,
lento, casi atroz,
pero que algún día
acabará, eso es seguro.
Nos salva soñar
nuestro propio sueño,
sueño dentro del sueño,
aquel refractario de pesadillas,
alentador de toda esperanza
de final deseado.
Que la ansiedad
no nos despierte, amor.
Sigamos soñando
dentro de nuestro sueño,
con aquellas gaviotas
que nos llevan lejos
cuando queremos fugar
de la pesadilla
de un cielo oscuro
que amenaza tormenta,
hacia el destino de lo real.
propia de un Carpenter
más que de Kurosawa,
nos abruma sin solución
de continuidad.
Pesadilla no deseada
como toda pesadilla,
que nos obliga
a esta ansiedad de epílogo,
uno que se demora,
lento, casi atroz,
pero que algún día
acabará, eso es seguro.
Nos salva soñar
nuestro propio sueño,
sueño dentro del sueño,
aquel refractario de pesadillas,
alentador de toda esperanza
de final deseado.
Que la ansiedad
no nos despierte, amor.
Sigamos soñando
dentro de nuestro sueño,
con aquellas gaviotas
que nos llevan lejos
cuando queremos fugar
de la pesadilla
de un cielo oscuro
que amenaza tormenta,
hacia el destino de lo real.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Oportunidad
Impotencia. No poder, no saber, no tener respuestas. Fea sensación, antipática convicción.Pero, ¿cómo puede convertirse un no sé en impotencia? Tal vez por pensar que no tener una respuesta ya es de por sí la respuesta. Personalmente, no creo que no poder o no saber sean una respuesta, no necesariamente. Tal vez esa sensación sea una de las maneras en que la vida nos dice que hay que aguardar, esperar el momento, dejar que madure.
Es muy sencillo, claro, decirle al otro qué hacer, simplemente por no estar en sus zapatos. Por eso siento que lo mejor que puedo hacer por vos, es ayudarte a recordar juntos que para muchos los errores más sencillos de ver son los que comete el otro. Vos debés, vos tenés qué, etcétera. ¿Y?
Escondida detrás de esa sensación de impotencia se encuentra una oportunidad, que todavía no se reconoce como tal porque no maduró.
Uno es quién es, no quién debería por mandato ajeno, como si uno fuese un traje a medida de las debilidades, fragilidades o superficialidades del otro. Por eso a algunas personas les quedamos mal: no somos su talle, no les cabemos, no somos su color. Pero eso no cambia el paño con el que estamos hechos. Tal vez deberíamos invitarlos a buscar otro sastre o, simplemente, dejar que queden desnudos para poder mirarse al espejo y verse tal cual son. Y así quizás descubran que todo lo que tenían de hermoso era nosotros.
Pero no me malinterpretes: acepto y sé que somos necesarios y necesitados. Lo que digo es que, si de amor se trata, nos completamos en el otro, con el otro, para el otro. No en contra, sobre o en desmedro del otro.
Por eso ese espejismo llamado impotencia necesita de nuestra fuerza, de nuestras certezas, de nuestra mirada más allá del ahora, para simplemente ser la fuerza contenida que se libere cuando veamos claro. Si sentimos que no podemos, es porque queremos poder hacer. Nada menos.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Sospecha real
No hay hombre alguno sobre esta tierra
que pueda darle lo que usted merece, mi reina.
Pero sospecho que podría acercarme bastante, alteza,
después de sitiarla y conquistarla.
que pueda darle lo que usted merece, mi reina.
Pero sospecho que podría acercarme bastante, alteza,
después de sitiarla y conquistarla.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Ciclos
Todo lo que renace requiere su tiempo, que es el propio.
Puede ser aquella flor en primavera, que no acepta calendarios,
y renace a su propio tiempo cuando los ciclos se renuevan.
Puede ser un recuerdo feliz en la pena, que no acepta refrendas
de su valor relativo, cuando nuestra supervivencia depende de él.
O puede ser nuestro amor, que renace con cada palabra, con cada gesto,
con cada mirada y una luminosa esperanza que es nuestra dulce ofrenda.
Vivimos un setiembre perpetuo, una época dorada, una vela continua,
un alerta permanente que es a la vez el descanso cierto
de saber que estás, estoy, estamos y estaremos siempre
en un renacer de nuestro amor con su ciclo perfecto.
Puede ser aquella flor en primavera, que no acepta calendarios,
y renace a su propio tiempo cuando los ciclos se renuevan.
Puede ser un recuerdo feliz en la pena, que no acepta refrendas
de su valor relativo, cuando nuestra supervivencia depende de él.
O puede ser nuestro amor, que renace con cada palabra, con cada gesto,
con cada mirada y una luminosa esperanza que es nuestra dulce ofrenda.
Vivimos un setiembre perpetuo, una época dorada, una vela continua,
un alerta permanente que es a la vez el descanso cierto
de saber que estás, estoy, estamos y estaremos siempre
en un renacer de nuestro amor con su ciclo perfecto.
Tu amor me hace fuerte
Cuando sea egoista y débil,
estado que se repite
en esta lenta agonía
de quererte bien y
tenerte de a ratos,
¿me podrás perdonar?
Y ya que estamos,
y viendo que tu amor
me hace mejor
y me hace fuerte,
¿podremos seguir
soñando juntos?
Te juro, amor:
si se muere nuestro sueño,
se me mueren también con él
todos, todos los sueños.
estado que se repite
en esta lenta agonía
de quererte bien y
tenerte de a ratos,
¿me podrás perdonar?
Y ya que estamos,
y viendo que tu amor
me hace mejor
y me hace fuerte,
¿podremos seguir
soñando juntos?
Te juro, amor:
si se muere nuestro sueño,
se me mueren también con él
todos, todos los sueños.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Ojalá la pena
Ojalá la pena,
esa penosa rueda
que va de aquí allá,
me dejara afuera
de su penosa cuenta.
Pena que rueda eterna
sobre la misma pena.
Pena que rueda y rueda
sobre su eje pena,
pena de amor que duele,
duele eterna y se niega
a dejarme solo apenas.
Pena que rueda eterna
sobre la misma pena.
Pena que mi alegría llena,
la de tus ojos brillo
que de brillo juegan,
porque el no verte puebla
de pena dolor mi pena.
Pena que rueda eterna
sobre la misma pena.
esa penosa rueda
que va de aquí allá,
me dejara afuera
de su penosa cuenta.
Pena que rueda eterna
sobre la misma pena.
Pena que rueda y rueda
sobre su eje pena,
pena de amor que duele,
duele eterna y se niega
a dejarme solo apenas.
Pena que rueda eterna
sobre la misma pena.
Pena que mi alegría llena,
la de tus ojos brillo
que de brillo juegan,
porque el no verte puebla
de pena dolor mi pena.
Pena que rueda eterna
sobre la misma pena.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Todo aquello que es importante
Creo que todo aquello que es realmente importante en la vida no puede ser exigido. Solo es posible anhelarlo y recibirlo sí y cuando viene, porque una paradoja de la vida es que cierta alquimia convierte la importancia de algo en un recipiente vacío cuando se lo demanda.
El amor que nos completa y redefine, la paz adentro de uno que crea el clima para pensar bien, esa gracia de saber que lo bueno llega aun a pesar de nosotros mismos, el perdón como una habilidad de darnos cuenta de que vos y yo somos iguales, la compasión como consigna deliberada de quererte y comprenderte, son los estados o como quiera que los llamen, que justamente sufren aquella transformación si uno los exige en vez de anhelarlos y esperarlos.
Y justamente, la esperanza. ¿Será esa condición, ese estado, el que nos deja ver cuando todo aquello viene? Tal vez. A mi me gusta ese estado, la esperanza, porque me permite mirar hacia adelante y ver, y a la vez aguardar. Los impacientes están perdidos: aunque lo vean y sea real nunca lo tendrán, porque exigen alcanzarlo ya. Qué fácil es entonces anclarse en el pasado o ahogarse en el presente, cuando no se tiene esa luz, aun pequeña, por delante.
Por esto es que creo que todo lo que es importante no puede, no debe, no necesita ser exigido. Si nos toca tenerlo es que la esperanza fue cierta. Y si nunca llega, lo valioso entonces fue la espera.
El amor que nos completa y redefine, la paz adentro de uno que crea el clima para pensar bien, esa gracia de saber que lo bueno llega aun a pesar de nosotros mismos, el perdón como una habilidad de darnos cuenta de que vos y yo somos iguales, la compasión como consigna deliberada de quererte y comprenderte, son los estados o como quiera que los llamen, que justamente sufren aquella transformación si uno los exige en vez de anhelarlos y esperarlos.
Y justamente, la esperanza. ¿Será esa condición, ese estado, el que nos deja ver cuando todo aquello viene? Tal vez. A mi me gusta ese estado, la esperanza, porque me permite mirar hacia adelante y ver, y a la vez aguardar. Los impacientes están perdidos: aunque lo vean y sea real nunca lo tendrán, porque exigen alcanzarlo ya. Qué fácil es entonces anclarse en el pasado o ahogarse en el presente, cuando no se tiene esa luz, aun pequeña, por delante.
Por esto es que creo que todo lo que es importante no puede, no debe, no necesita ser exigido. Si nos toca tenerlo es que la esperanza fue cierta. Y si nunca llega, lo valioso entonces fue la espera.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Absolutamente, jamás
Tu alma bondadosa.
Tu caracter sólido, fuerte.
Tu sonrisa, que derrite.
Tus ojos, que hablan claro.
Tus piernas, interminables.
Tu boca tan suave.
Tu inteligencia, contundente.
Tu humor refrescante.
Tu integridad a toda prueba.
Tus palabras siempre justas.
Tu amor por los que amás.
Tu gusto refinado.
Tu piel perfumada.
Tu deseo arrabatador.
Tu sexo perfecto.
Tu sencilla elegancia.
Tu pícara ingenuidad.
Tus manos, tan bellas.
Tu independencia.
Tu enojo en las injusticias.
Tu puntualidad.
Tu buen gusto.
Tu pasión por el chocolate.
Tu rubor.
Tu melancolía.
Tu entrega.
Tus pies.
Tu cabello.
Tus besos, que atrapan.
Tus enojos, siempre oportunos.
Tu mirada de mi.
Tu apoyo, que me sostiene.
Todo eso amo y nada, absolutamente, jamás
será mejor o más importante que amarte.
Tu caracter sólido, fuerte.
Tu sonrisa, que derrite.
Tus ojos, que hablan claro.
Tus piernas, interminables.
Tu boca tan suave.
Tu inteligencia, contundente.
Tu humor refrescante.
Tu integridad a toda prueba.
Tus palabras siempre justas.
Tu amor por los que amás.
Tu gusto refinado.
Tu piel perfumada.
Tu deseo arrabatador.
Tu sexo perfecto.
Tu sencilla elegancia.
Tu pícara ingenuidad.
Tus manos, tan bellas.
Tu independencia.
Tu enojo en las injusticias.
Tu puntualidad.
Tu buen gusto.
Tu pasión por el chocolate.
Tu rubor.
Tu melancolía.
Tu entrega.
Tus pies.
Tu cabello.
Tus besos, que atrapan.
Tus enojos, siempre oportunos.
Tu mirada de mi.
Tu apoyo, que me sostiene.
Todo eso amo y nada, absolutamente, jamás
será mejor o más importante que amarte.
Una flor y otra flor, cada flor
describe en el aire un presagio
de las suaves, frescas, persistentes gotas
que en momentos más en concierto caerán.
Cada lluvia anticipa un goce nuevo
que relanza en el alma aquel contento,
un gusto que se replica en la belleza
de la nueva flor, del bello renuevo abierto.
Esa delicia que retorna cada vez nos dice
con su suave, dulce y delicado aliento,
que la eternidad de los ciclos requiere solamente
de un baño de gracia, para no estar muertos.
Y una flor y otra flor, cada flor que nace,
se resiste a la terquedad del suelo seco,
sacando a relucir de un golpe aquello oculto,
todo lo que estuvo a refugio del escaso alimento.
Y miro el cielo y pienso que estar vivo,
es el regalo de recordar que una misma gracia
nos renueva los sentidos y nos lleva, a un tiempo,
a la maravillosa virtud de florecer de nuevo.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Preferencias
Te confieso:antes que soñarte solo
y aun antes
que soñar juntos,
prefiero despertar
y tenerte
entre mis brazos.
Pintura: El Abrazo, por Santiago Carbonell
Elmo Lesto
Es indudable que las personas no son las mismas después de conocerme: siempre alguien sale lastimado, confundido o al menos, irritado. Es como que la vida les transcurre, así, simple y lo más feliz posible -como debería tratar de hacer yo, reconozco-, y entonces... ¡zas! aparezco como una especie de Midas pero al revés: toco el oro y se convierte en una nada enrevesada, enrarecida y complicada. No creo conocer a alguien que no haya sumado algún peso en el plato equivocado de la balanza gracias a mi.
Creo sinceramente, que uno no puede pasarse la vida como yo, tratando de sentarse en la fila después de que comenzó la película, buscando el lugar de uno en la oscuridad y pidiendo permiso y disculpas mientras le pisa los pies al pobre tipo que se sentó antes porque simplemente llegó a tiempo.
-Perdón, ¿hace mucho que empezó?
-Si, ya está terminando
Y así las cosas, a veces en lugar de ir al cine voy a la calesita, y doy vueltas por semanas sin bajarme del caballito pero sin ligar la sortija. Y si voy a la montaña rusa, termino mareado y con nauseas. Un asco. Y si me quedo por ahí, dando vueltas por la plaza y mirando, siempre habrá un pájaro ensuciándome, un pelotazo a traición o un montón de arena en el zapato.
Mañana me pongo en firme y dejo de una vez por todas los juegos infantiles. Como que me llamo Elmo Lesto.
Creo sinceramente, que uno no puede pasarse la vida como yo, tratando de sentarse en la fila después de que comenzó la película, buscando el lugar de uno en la oscuridad y pidiendo permiso y disculpas mientras le pisa los pies al pobre tipo que se sentó antes porque simplemente llegó a tiempo.
-Perdón, ¿hace mucho que empezó?
-Si, ya está terminando
Y así las cosas, a veces en lugar de ir al cine voy a la calesita, y doy vueltas por semanas sin bajarme del caballito pero sin ligar la sortija. Y si voy a la montaña rusa, termino mareado y con nauseas. Un asco. Y si me quedo por ahí, dando vueltas por la plaza y mirando, siempre habrá un pájaro ensuciándome, un pelotazo a traición o un montón de arena en el zapato.
Mañana me pongo en firme y dejo de una vez por todas los juegos infantiles. Como que me llamo Elmo Lesto.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
El tiempo y el guijarro
la que al correr le moldea el agua.
Algunos redondos, otros planos,
muchos bellos, y llamativos acaso,
el guijarro no decide el modelo,
ni dibuja sus bordes o tamaño.
Simplemente tiene de su lado al tiempo
y al tiempo le deja hacer su trabajo.
En eso la piedra y yo somos diferentes,
(en realidad ningún hombre se le parece):
aunque conozca yo la forma que deseo,
y aunque los días pasen y más claro pueda verlo,
no tengo al tiempo obrando de mi lado.
Y si ansío tener todo y si anhelo el paraíso
tendré sólo la utopía, triste consuelo,
de dejar correr el agua en mis flancos
y que el tiempo decida lento en su lento paso.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Declaración de independencia
Es imposible que me sienta, me sepa o me crea solo, o que te reclame mi compañía como excusa para no quedarme frente a frente con esa soledad tan temida. Puedo sentirme acompañado en la ausencia, tanto como puedo disfrutar de la soledad aun entre una abigarrada multitud.
Como entiendo que necesitar al otro por temer la soledad es egoismo en su más puro estado, yo prefiero poner a la soledad en positivo: puedo estar solo porque puedo estar conmigo.
Podría afirmar sin la más mínima duda, por no temerle a la soledad, que no te amo porque te necesito sino que te necesito porque te amo.
Como entiendo que necesitar al otro por temer la soledad es egoismo en su más puro estado, yo prefiero poner a la soledad en positivo: puedo estar solo porque puedo estar conmigo.
Podría afirmar sin la más mínima duda, por no temerle a la soledad, que no te amo porque te necesito sino que te necesito porque te amo.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Valor
Algo le despertaba interrogantes y los lanzaba en tropel:
- La pasan bien juntos. Conversan todo y se dicen las cosas que se deben decir. Comparten los buenos momentos, con buen humor. Se quieren. ¿Por qué quiere dejarlo, entonces? ¿Por mi?
Y claro, como él no tenía ni la mitad de eso, la conclusión llegó sola, contundente e inevitable:
- Definitivamente, estoy sobrevaluado.
- La pasan bien juntos. Conversan todo y se dicen las cosas que se deben decir. Comparten los buenos momentos, con buen humor. Se quieren. ¿Por qué quiere dejarlo, entonces? ¿Por mi?
Y claro, como él no tenía ni la mitad de eso, la conclusión llegó sola, contundente e inevitable:
- Definitivamente, estoy sobrevaluado.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Una mueca sonriente
-Seguramente te resultará obvio, pero me di cuenta de que la vida está hecha de pequeños detalles.
Dicho esto, se llamó a silencio. Supo con absoluta certeza que ella había captado su mueca sonriente al decirlo, porque a ella nunca jamás se le escapa un detalle. Es más, quién lo había educado en el delicado arte de captar lo sutil y transparente de los pequeños gestos había sido justamente ella: aquella nota escrita y enviada a tiempo, esa mirada de aprobación, un suspiro antes de una respuesta complicada. En fin, detalles.
Él había consumido casi la mitad de su vida -al menos, esa parte del total que suponía viviría- mirando, buscando, intentando asombrarse con los grandes momentos, las situaciones espectaculares, las respuestas resonantes y hasta los regalos sorprendentes. Pero claro, siempre llegaba a la misma conclusión:
-Es lindo, pero...
Ahora que comprendía los secretos de la sutileza y la maravilla de los detalles, disfrutaba detenerse ante las pequeñas cosas, los bellos instantes o los cruces casuales -como aquella vez que se quedó absorto mirando como un joven hacía un cisne con el papel metalizado de los cigarrillos y se lo regalaba a su chica, que lo agradecía como si hubiese recibido el diamante más brillante del mundo. Pero él no admiró en ese momento la destreza del muchacho, claro, sino la belleza de los detalles: la perfección del cisne de papel, la expectación de ella ante el artista creando, la cara del enamorado delatando su enamoramiento.
Tal como él suponía ella advirtió aquella mueca, pero como especialista en detalles que era también se dió cuenta de que él se había escapado ensimismado en aquellos pensamientos y estuvo a punto de reprocharle:
-Si, y sería un buen detalle que te quedes aquí conmigo en vez de perderte en tus grandes historias y recuerdos.
Pero no, no se lo dijo. Después de todo, él había dicho una gran verdad y ella no quiso perderse el detalle de sentir cuanto disfrutaba de verlo así, con aquella mueca sonriente.
Dicho esto, se llamó a silencio. Supo con absoluta certeza que ella había captado su mueca sonriente al decirlo, porque a ella nunca jamás se le escapa un detalle. Es más, quién lo había educado en el delicado arte de captar lo sutil y transparente de los pequeños gestos había sido justamente ella: aquella nota escrita y enviada a tiempo, esa mirada de aprobación, un suspiro antes de una respuesta complicada. En fin, detalles.
Él había consumido casi la mitad de su vida -al menos, esa parte del total que suponía viviría- mirando, buscando, intentando asombrarse con los grandes momentos, las situaciones espectaculares, las respuestas resonantes y hasta los regalos sorprendentes. Pero claro, siempre llegaba a la misma conclusión:
-Es lindo, pero...
Ahora que comprendía los secretos de la sutileza y la maravilla de los detalles, disfrutaba detenerse ante las pequeñas cosas, los bellos instantes o los cruces casuales -como aquella vez que se quedó absorto mirando como un joven hacía un cisne con el papel metalizado de los cigarrillos y se lo regalaba a su chica, que lo agradecía como si hubiese recibido el diamante más brillante del mundo. Pero él no admiró en ese momento la destreza del muchacho, claro, sino la belleza de los detalles: la perfección del cisne de papel, la expectación de ella ante el artista creando, la cara del enamorado delatando su enamoramiento.
Tal como él suponía ella advirtió aquella mueca, pero como especialista en detalles que era también se dió cuenta de que él se había escapado ensimismado en aquellos pensamientos y estuvo a punto de reprocharle:
-Si, y sería un buen detalle que te quedes aquí conmigo en vez de perderte en tus grandes historias y recuerdos.
Pero no, no se lo dijo. Después de todo, él había dicho una gran verdad y ella no quiso perderse el detalle de sentir cuanto disfrutaba de verlo así, con aquella mueca sonriente.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Un tecito con miel
Y te rodeo y te sujeto con mis brazos,
no, no digas nada, no hace falta.
Dejame que te mire y me piense afortunado
porque te tengo y te contengo, ya con un abrazo,
ya con mi alma desbordada de alegría.
Y te acaricio el pelo y juego con tus lacios,
y sigo el contorno de tu rostro, suavemente,
recorriéndolo con mi dedo índice, como jugando.
Te veo entonces entrecerrar los ojos,
un poco como descanso y otro poco por placer.
Te beso suavemente, muy suavemente,
y susurro en tu oido que te quiero tanto,
que voy a dejar que descanses y luego vuelvo,
nada más que para recordarte que te amo
y traerte ese tecito con miel que tanto te gusta.
Si, es mi imaginación la que desbocada sueña
pero ¿quién te dice? tal vez sientas
que por un instante al menos, yo estoy allí.
no, no digas nada, no hace falta.
Dejame que te mire y me piense afortunado
porque te tengo y te contengo, ya con un abrazo,
ya con mi alma desbordada de alegría.
Y te acaricio el pelo y juego con tus lacios,
y sigo el contorno de tu rostro, suavemente,
recorriéndolo con mi dedo índice, como jugando.
Te veo entonces entrecerrar los ojos,
un poco como descanso y otro poco por placer.
Te beso suavemente, muy suavemente,
y susurro en tu oido que te quiero tanto,
que voy a dejar que descanses y luego vuelvo,
nada más que para recordarte que te amo
y traerte ese tecito con miel que tanto te gusta.
Si, es mi imaginación la que desbocada sueña
pero ¿quién te dice? tal vez sientas
que por un instante al menos, yo estoy allí.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Tatuaje
Se lo cruzó de nuevo después de tantos años, al entrar en el perfil de un amigo en común para saludarlo por su cumpleaños. Fue ella quién se animó a abrir el juego, un poco porque tenía cosas para decir y otro poco porque intuía que él no lo haría. Siempre supo que pueden olvidarse muchas cosas de una vieja historia pero no las manías que ambos se toleraron alguna vez al son de ese amor de primavera.
- Tenía ganas de charlar con vos -le dijo-, quizás como una manera de reconciliarme con un momento de nuestras vidas. Fuiste el primero con el que experimenté muchos sentimientos nuevos. Y eso, como un tatuaje, está.
Conversaron un rato; se dijeron cosas de chicos con lenguaje de adulto y se despidieron hasta otra vez. Seguramente será mucho antes de lo que ellos mismos se imaginan.
- Tenía ganas de charlar con vos -le dijo-, quizás como una manera de reconciliarme con un momento de nuestras vidas. Fuiste el primero con el que experimenté muchos sentimientos nuevos. Y eso, como un tatuaje, está.
Conversaron un rato; se dijeron cosas de chicos con lenguaje de adulto y se despidieron hasta otra vez. Seguramente será mucho antes de lo que ellos mismos se imaginan.
Paleta
Si yo fuera pintor tendría en mi paleta rojo, marrón, blanco y celeste, para pintar tu rubor, tus ojos, tu alma y nuestro cielo.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Ya sé no me digás, tenés razón...
Uno intenta hacer lo mejor que puede, viste. Pero la vida a veces se encapricha y se larga sola a decidir, y bueno, no nos deja mucho margen. O tal vez sea uno mismo el que convoca esos caprichos y no lo sabe o no se da cuenta. O sí, que sé yo.
Creo que algo de eso me pasó cuando me diste aquella señal. Mi semáforo -dale, aceptame esta comparación medio pedestre- estuvo en color amarillo bastante tiempo pero no me dormí. Cuando pasó al verde, metí acelerador a fondo. Puta ilusión óptica, vi una recta infinita y resulta que se me vino la curva de frente y de golpe. No, te juro, no la vi.
Vos disculparás la letra, pero sucede que mientras te escribo esto sigo dando tumbos, porque el golpe fue fuerte y no me puedo detener.
La cosa es que esta mañana -en uno de los tumbos pegué con la cabeza en el espejito retrovisor, ¡que dolor!- empecé a pensar que esto de dar vueltas en el aire tal vez sea lo mío, como una suerte de métier de trapecista sin red, o volviendo a mi ilustración de semáforos y curvas, como una especie de conductor sin cinturón de seguridad.
Te aclaro que no dejé de usarlo por distracción sino por vocación, y vos dirás que probablemente eso sea un problema. Vos me conocés pero viste como es, quién me ve de afuera y no me conoce tal vez piense 'éste no se lo puso para no arrugar la pilcha'. Sí, ese es mi otro sino: hacer gestos de una cosa y que me entiendan otra. En fin.
Pero ¿sabés qué? me cansé de la prudencia. Si, me volví imprudente. Ahora tengo que ver que hago con mis pruritos y mis obsesiones, pero esperá que deje de dar vueltas y vas a ver.
Quitármelo cuando más lo necesitaba -hablo del cinturón, claro- fue sólo un detalle, pero por momentos lo único que me importa es lograr sobrevivir a los golpes. Hay otros momentos en que no, ni siquiera eso.
Pero te digo algo: vos hacé lo que tengas que hacer. Y si pensás que no podés esperar nada de mi, tenés razón. Es inútil confiar en alguien golpeado y encima, cobarde. Pero no te preocupes. Tengo tu fotito acá en el tablero del auto. Entre tumbo y tumbo la miro, y esquivando otro golpe sonrío y me digo a mi mismo que de algún modo, todavía te tengo.
Creo que algo de eso me pasó cuando me diste aquella señal. Mi semáforo -dale, aceptame esta comparación medio pedestre- estuvo en color amarillo bastante tiempo pero no me dormí. Cuando pasó al verde, metí acelerador a fondo. Puta ilusión óptica, vi una recta infinita y resulta que se me vino la curva de frente y de golpe. No, te juro, no la vi.
Vos disculparás la letra, pero sucede que mientras te escribo esto sigo dando tumbos, porque el golpe fue fuerte y no me puedo detener.
La cosa es que esta mañana -en uno de los tumbos pegué con la cabeza en el espejito retrovisor, ¡que dolor!- empecé a pensar que esto de dar vueltas en el aire tal vez sea lo mío, como una suerte de métier de trapecista sin red, o volviendo a mi ilustración de semáforos y curvas, como una especie de conductor sin cinturón de seguridad.
Te aclaro que no dejé de usarlo por distracción sino por vocación, y vos dirás que probablemente eso sea un problema. Vos me conocés pero viste como es, quién me ve de afuera y no me conoce tal vez piense 'éste no se lo puso para no arrugar la pilcha'. Sí, ese es mi otro sino: hacer gestos de una cosa y que me entiendan otra. En fin.
Pero ¿sabés qué? me cansé de la prudencia. Si, me volví imprudente. Ahora tengo que ver que hago con mis pruritos y mis obsesiones, pero esperá que deje de dar vueltas y vas a ver.
Quitármelo cuando más lo necesitaba -hablo del cinturón, claro- fue sólo un detalle, pero por momentos lo único que me importa es lograr sobrevivir a los golpes. Hay otros momentos en que no, ni siquiera eso.
Pero te digo algo: vos hacé lo que tengas que hacer. Y si pensás que no podés esperar nada de mi, tenés razón. Es inútil confiar en alguien golpeado y encima, cobarde. Pero no te preocupes. Tengo tu fotito acá en el tablero del auto. Entre tumbo y tumbo la miro, y esquivando otro golpe sonrío y me digo a mi mismo que de algún modo, todavía te tengo.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Dama esquiva
Dama esquiva de voluntad férrea y generosa en dolores.
La llaman pasión pero a veces se disfraza y usa otros nombres.
Estoy alegre y llena mi algarabía de sombras y desazón.
Estoy triste y siembra mis dudas con semillas de tal vez.
No me pidan que albergue el deseo de renunciar a ella,
desde que ofrenda vida a mi vida con sus desvelos.
Pero me ruega, y no es fácil, que me atreva a dejar
que sus manos den forma a mi deseo y vuele.
La llaman pasión pero a veces se disfraza y usa otros nombres.
Estoy alegre y llena mi algarabía de sombras y desazón.
Estoy triste y siembra mis dudas con semillas de tal vez.
No me pidan que albergue el deseo de renunciar a ella,
desde que ofrenda vida a mi vida con sus desvelos.
Pero me ruega, y no es fácil, que me atreva a dejar
que sus manos den forma a mi deseo y vuele.
martes, 30 de agosto de 2011
Escarbando debajo
Debí darme por enterado,
la única certeza es no tener una.
Hoy me declaro incompetente
en las artes de augurar un futuro.
Escarbando descubro que tengo un es,
porque no atino al será.
Por eso tal vez necesite que me digas qué
y me dejes intuir cómo.
Porque es probable que el azar, ensañado,
nos sostenga mirándonos a los ojos
en una sucesión de eventos casuales.
Y poco más, muy poco.
la única certeza es no tener una.
Hoy me declaro incompetente
en las artes de augurar un futuro.
Escarbando descubro que tengo un es,
porque no atino al será.
Por eso tal vez necesite que me digas qué
y me dejes intuir cómo.
Porque es probable que el azar, ensañado,
nos sostenga mirándonos a los ojos
en una sucesión de eventos casuales.
Y poco más, muy poco.
domingo, 28 de agosto de 2011
La diferencia
La llamo. 'Hola, amor', me responde, y no importa cuantas veces lo diga, esta fantástica sensación se repite cada vez como calcada de la primera.
Pensándolo bien, eso hace toda una diferencia. Lo único que otros jamás tendrán de ella es esto que a mi me provoca.
Pensándolo bien, eso hace toda una diferencia. Lo único que otros jamás tendrán de ella es esto que a mi me provoca.
miércoles, 24 de agosto de 2011
Deuda
Encontrémonos.
Tenemos mucho para decirnos.
Prometo usar únicamente
y con gran elocuencia
el lenguaje de los besos que nos debemos.
Tenemos mucho para decirnos.
Prometo usar únicamente
y con gran elocuencia
el lenguaje de los besos que nos debemos.
martes, 23 de agosto de 2011
Una noche de éstas
Un puñado de palabras
medidas, apretadas,
apenas susurradas,
dichas casi
como a escondidas,
alcanzan sin embargo,
para enviar penas al exilio
y refrescar así el sueño aquel,
casi ilusión,
de fundirnos en uno,
amor mío,
una noche de éstas.
medidas, apretadas,
apenas susurradas,
dichas casi
como a escondidas,
alcanzan sin embargo,
para enviar penas al exilio
y refrescar así el sueño aquel,
casi ilusión,
de fundirnos en uno,
amor mío,
una noche de éstas.
domingo, 21 de agosto de 2011
De nuestro lado
Anoche casi no dormí. Inventé algunas excusas, las típicas en esas circunstancias; no es cosa de andar abriendo el juego a preguntas a esas altas horas de la madrugada. Date vuelta y seguí durmiendo. Todo bien -no te me pongas perceptiva, justo ahora....
La razón de mi desvelo, claro, fuiste vos.
Me gustaría tenerte acá, todo el tiempo, para poder estar tranquilo viendote bien, entera, descansando y yo velando tu descanso. Me gustaría verte dormir y adivinar que esa sonrisa que se dibuja en tu cara tiene que ver con que estás soñando despertar y encontrarte con mis ojos mirandote extasiados.
Pero claro, no estoy. Y esa ausencia me carcome la paz y la convierte en una sensación peligrosamente parecida a la angustia. Estamos caminando al borde de las arenas movedizas, y uno sabe que son peligrosas y si das un mal paso te chupan y...
Y bueno, no estoy ahí.
Si el cielo se oscurece, amor, detené la marcha hasta que salga el sol. El tiempo está de nuestro lado.
La razón de mi desvelo, claro, fuiste vos.
Me gustaría tenerte acá, todo el tiempo, para poder estar tranquilo viendote bien, entera, descansando y yo velando tu descanso. Me gustaría verte dormir y adivinar que esa sonrisa que se dibuja en tu cara tiene que ver con que estás soñando despertar y encontrarte con mis ojos mirandote extasiados.
Pero claro, no estoy. Y esa ausencia me carcome la paz y la convierte en una sensación peligrosamente parecida a la angustia. Estamos caminando al borde de las arenas movedizas, y uno sabe que son peligrosas y si das un mal paso te chupan y...
Y bueno, no estoy ahí.
Si el cielo se oscurece, amor, detené la marcha hasta que salga el sol. El tiempo está de nuestro lado.
sábado, 20 de agosto de 2011
No te duelas, amor
no te duelas amor.
Lo que nos trasciende
es también lo que nos sostiene.
Tal vez te consterne la distancia
o lo que tiene de incierto,
pero su entidad, lo sabemos,
sobreviviría aun
en el desierto.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Hay amores
Los hay de todo tipo:
Eternos, pasajeros, mezquinos, nobles, dedicados, aburridos, olvidados, alterados, comprometidos, de compromiso, evitables, inevitables, difíciles, impracticables, necesarios, necesitados, anhelados, desesperados, imprescindibles, innecesarios, despojados, por conveniencia, por negligencia, indiferentes, de novela, de cuento, de historieta, centrados, concentrados, venerados, buscados, rebuscados, atascados, rutinarios, desesperanzados, adorados.
Y el nuestro.
Eternos, pasajeros, mezquinos, nobles, dedicados, aburridos, olvidados, alterados, comprometidos, de compromiso, evitables, inevitables, difíciles, impracticables, necesarios, necesitados, anhelados, desesperados, imprescindibles, innecesarios, despojados, por conveniencia, por negligencia, indiferentes, de novela, de cuento, de historieta, centrados, concentrados, venerados, buscados, rebuscados, atascados, rutinarios, desesperanzados, adorados.
Y el nuestro.
martes, 16 de agosto de 2011
Entrañas al compás
Duele, claro que duele.
'¿Qué esperabas?'
me pregunto a mi mismo,
(simulando lucidez).
Amigos y poetas, magos y payasos,
todos lo sabían,
todos me advirtieron,
pero debía vivirlo, intuyo.
El dolor funciona,
según parece, por oleadas;
sería esperar demasiado de mi
pedirme soportar todo junto.
Pero es distinto,
difiere de un maremoto:
cuando se retira
sólo deja un buen recuerdo.
'¿Qué esperabas?'
me pregunto a mi mismo,
(simulando lucidez).
Amigos y poetas, magos y payasos,
todos lo sabían,
todos me advirtieron,
pero debía vivirlo, intuyo.
El dolor funciona,
según parece, por oleadas;
sería esperar demasiado de mi
pedirme soportar todo junto.
Pero es distinto,
difiere de un maremoto:
cuando se retira
sólo deja un buen recuerdo.
Por
Por una huella dejada
y otra por dejar,
es que sigo
caminando
y otra por dejar,
es que sigo
caminando
lunes, 15 de agosto de 2011
Nuestras fotos
Vago como un zombie
repitiendo momentos
olores, lugares, un café.
Claro, no soy idiota:
esas cosas no vienen
cuando se las invoca
si no cuando ellas mismas
nos convocan.
Pero debe ser mi sino
extrañarla hasta que no duela,
hasta que las bellas rutinas
de aquel amarnos
tomen su propio lugar
en el arcón en donde también
duermen nuestras fotos.
repitiendo momentos
olores, lugares, un café.
Claro, no soy idiota:
esas cosas no vienen
cuando se las invoca
si no cuando ellas mismas
nos convocan.
Pero debe ser mi sino
extrañarla hasta que no duela,
hasta que las bellas rutinas
de aquel amarnos
tomen su propio lugar
en el arcón en donde también
duermen nuestras fotos.
sábado, 23 de julio de 2011
Así, sin más
Creeré todo
lo que digas,
amaré verte
aun distante,
celebraré las volteretas
del corazón,
cada vez que un recuerdo
aparezca.
Pero no me pidas
que entienda
por qué quedé
a la intemperie,
cuando yo te cubrí
con mi alma
para darte
abrigo.
lo que digas,
amaré verte
aun distante,
celebraré las volteretas
del corazón,
cada vez que un recuerdo
aparezca.
Pero no me pidas
que entienda
por qué quedé
a la intemperie,
cuando yo te cubrí
con mi alma
para darte
abrigo.
lunes, 23 de mayo de 2011
Presente
Te tengo a vos
no necesito pasado
sólo este presente
no necesito pasado
sólo este presente
sábado, 14 de mayo de 2011
Inédito
Lo que siento en el cuerpo es inédito
Es como que cada poro anhela tu tacto
Como que cada célula sobrevive con tus besos
Como que cada gota de tu saliva me devuelve la vida
Para morir de placer una vez más.
Es como que cada poro anhela tu tacto
Como que cada célula sobrevive con tus besos
Como que cada gota de tu saliva me devuelve la vida
Para morir de placer una vez más.
Anticipo del fuego
Tu mirada
como anticipo del fuego
es mi anhelo,
un retazo del lienzo
que cubre nuestras ansias
de fundirnos
durante el éxtasis del abrazo.
como anticipo del fuego
es mi anhelo,
un retazo del lienzo
que cubre nuestras ansias
de fundirnos
durante el éxtasis del abrazo.
lunes, 14 de marzo de 2011
Connotaciones
La literalidad no nos cabe: connotar es lo nuestro.
Si decís hola, el aire se me llena de colores.
Si decís te amo, se me desata al momento el deseo.
Si decís te quiero, quiero al instante quererte.
Y así vamos desandando sin ninguna pena
esta maravilla en pares, de decires y sentires,
que nos llenan el alma de las imágenes
de este relato único de querernos así.
Pues que con sólo sílabas no se llega.
Lo literal no es nuestro modo:
estando más allá de las palabras,
nuestro lenguaje se llena de nosotros.
Traducimos palabras con el alma.
Definimos significados con la mirada.
Les damos el sentido a pura ilusión
al tiempo que su sintaxis combina la realidad que nos creamos.
Ningún léxico podría reunir todas las palabras
que no necesitan decir nuestras miradas.
Tampoco podría contener los silencios
que dicen tanto cuando nos amamos.
Y el lenguaje de nuestros gestos,
que no es una mera casualidad del destino,
es el que juntos definimos y compartimos
mientras un te amo surge en el estallido de nuestro deseo.
Y estas tantas palabras que salen prestas,
pero negándole precisión a lo que siento,
mutarán por la alquimia de tu cuerpo,
en la tan exacta definición de pertenecernos.
Si decís hola, el aire se me llena de colores.
Si decís te amo, se me desata al momento el deseo.
Si decís te quiero, quiero al instante quererte.
Y así vamos desandando sin ninguna pena
esta maravilla en pares, de decires y sentires,
que nos llenan el alma de las imágenes
de este relato único de querernos así.
Pues que con sólo sílabas no se llega.
Lo literal no es nuestro modo:
estando más allá de las palabras,
nuestro lenguaje se llena de nosotros.
Traducimos palabras con el alma.
Definimos significados con la mirada.
Les damos el sentido a pura ilusión
al tiempo que su sintaxis combina la realidad que nos creamos.
Ningún léxico podría reunir todas las palabras
que no necesitan decir nuestras miradas.
Tampoco podría contener los silencios
que dicen tanto cuando nos amamos.
Y el lenguaje de nuestros gestos,
que no es una mera casualidad del destino,
es el que juntos definimos y compartimos
mientras un te amo surge en el estallido de nuestro deseo.
Y estas tantas palabras que salen prestas,
pero negándole precisión a lo que siento,
mutarán por la alquimia de tu cuerpo,
en la tan exacta definición de pertenecernos.
lunes, 14 de febrero de 2011
Contundencia
La vida tiene estas cosas, así de sorpresivas, misteriosas, elocuentes. De golpe nos muestra una cara poco vista, a veces hasta como desconocida. Un transcurrir que se encuentra frente a una encrucijada, abruptamente, que no figuraba en el mapa de obviedades, aquello que uno da por sentado.
Pero por eso se le llama 'vida'; no 'fotografía', 'museo' o alguna otra cosa bella pero estática, sino 'vida', algo vivo, con un fluir de pasiones y verdades propias que no tienen que ser universales, justamente. Como esto que nos atrapa, nos envuelve, nos mejora, nos encandila, edifica ilusiones. Dicen que se llama amor, pero cuatro letras parecen no alcanzar, salvo que uno sepa.
Y claro, de golpe la rutina muta de roca a cristal y de un golpe se hace añicos. Y como en una de esas tardes de lluvia primaveral, una brisa se cuela por allí y hace bien; refresca el alma, renueva los aromas, todo el ámbito cobra otro sentido y nos arranca un suspiro de pura satisfacción, complacencia, recuerdos de placeres próximos y deleite.
Y de noche y de día y aquí y allá te sueño y sueño con tu voz, con tu piel, con tu calor. Me despierto con un dulzor en la boca, como si recién hubiese libado de tu ternura. Y me siento pleno, limpio, sereno y para nada fugaz; más bien constante y casi eterno, como si este amor me trajera de nuevo a la contundencia de que más que nunca, estoy vivo.
Pero por eso se le llama 'vida'; no 'fotografía', 'museo' o alguna otra cosa bella pero estática, sino 'vida', algo vivo, con un fluir de pasiones y verdades propias que no tienen que ser universales, justamente. Como esto que nos atrapa, nos envuelve, nos mejora, nos encandila, edifica ilusiones. Dicen que se llama amor, pero cuatro letras parecen no alcanzar, salvo que uno sepa.
Y claro, de golpe la rutina muta de roca a cristal y de un golpe se hace añicos. Y como en una de esas tardes de lluvia primaveral, una brisa se cuela por allí y hace bien; refresca el alma, renueva los aromas, todo el ámbito cobra otro sentido y nos arranca un suspiro de pura satisfacción, complacencia, recuerdos de placeres próximos y deleite.
Y de noche y de día y aquí y allá te sueño y sueño con tu voz, con tu piel, con tu calor. Me despierto con un dulzor en la boca, como si recién hubiese libado de tu ternura. Y me siento pleno, limpio, sereno y para nada fugaz; más bien constante y casi eterno, como si este amor me trajera de nuevo a la contundencia de que más que nunca, estoy vivo.
jueves, 20 de enero de 2011
Imperativo
Rara la pertenencia.
Cuando estás,
Cuando no,
Mirarte es un imperativo.
Cuando estás,
Cuando no,
Mirarte es un imperativo.
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