miércoles, 31 de agosto de 2011

Dama esquiva

Dama esquiva de voluntad férrea y generosa en dolores.
La llaman pasión pero a veces se disfraza y usa otros nombres.

Estoy alegre y llena mi algarabía de sombras y desazón.
Estoy triste y siembra mis dudas con semillas de tal vez.

No me pidan que albergue el deseo de renunciar a ella,
desde que ofrenda vida a mi vida con sus desvelos.

Pero me ruega, y no es fácil, que me atreva a dejar
que sus manos den forma a mi deseo y vuele.

martes, 30 de agosto de 2011

Escarbando debajo

Debí darme por enterado,
la única certeza es no tener una.
Hoy me declaro incompetente
en las artes de augurar un futuro.
Escarbando descubro que tengo un es,
porque no atino al será.
Por eso tal vez necesite que me digas qué
y me dejes intuir cómo.
Porque es probable que el azar, ensañado,
nos sostenga mirándonos a los ojos
en una sucesión de eventos casuales.
Y poco más, muy poco.

domingo, 28 de agosto de 2011

La diferencia

La llamo. 'Hola, amor', me responde, y no importa cuantas veces lo diga, esta fantástica sensación se repite cada vez como calcada de la primera.

Pensándolo bien, eso hace toda una diferencia. Lo único que otros jamás tendrán de ella es esto que a mi me provoca.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Deuda

Encontrémonos.
Tenemos mucho para decirnos.
Prometo usar únicamente
y con gran elocuencia
el lenguaje de los besos que nos debemos.

martes, 23 de agosto de 2011

Una noche de éstas

Un puñado de palabras
medidas, apretadas,
apenas susurradas,
dichas casi
como a escondidas,
alcanzan sin embargo,
para enviar penas al exilio
y refrescar así el sueño aquel,
casi ilusión,
de fundirnos en uno,
amor mío,
una noche de éstas.

domingo, 21 de agosto de 2011

De nuestro lado

Anoche casi no dormí. Inventé algunas excusas, las típicas en esas circunstancias; no es cosa de andar abriendo el juego a preguntas a esas altas horas de la madrugada. Date vuelta y seguí durmiendo. Todo bien -no te me pongas perceptiva, justo ahora....

La razón de mi desvelo, claro, fuiste vos.

Me gustaría tenerte acá, todo el tiempo, para poder estar tranquilo viendote bien, entera, descansando y yo velando tu descanso. Me gustaría verte dormir y adivinar que esa sonrisa que se dibuja en tu cara tiene que ver con que estás soñando despertar y encontrarte con mis ojos mirandote extasiados.

Pero claro, no estoy. Y esa ausencia me carcome la paz y la convierte en una sensación peligrosamente parecida a la angustia. Estamos caminando al borde de las arenas movedizas, y uno sabe que son peligrosas y si das un mal paso te chupan y...

Y bueno, no estoy ahí.

Si el cielo se oscurece, amor, detené la marcha hasta que salga el sol. El tiempo está de nuestro lado.

sábado, 20 de agosto de 2011

No te duelas, amor

No temas, no sufras,
no te duelas amor.
Lo que nos trasciende
es también lo que nos sostiene.
Tal vez te consterne la distancia
o lo que tiene de incierto,
pero su entidad, lo sabemos,
sobreviviría aun
en el desierto.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Hay amores

Los hay de todo tipo:

Eternos, pasajeros, mezquinos, nobles, dedicados, aburridos, olvidados, alterados, comprometidos, de compromiso, evitables, inevitables, difíciles, impracticables, necesarios, necesitados, anhelados, desesperados, imprescindibles, innecesarios, despojados, por conveniencia, por negligencia, indiferentes, de novela, de cuento, de historieta, centrados, concentrados, venerados, buscados, rebuscados, atascados, rutinarios, desesperanzados, adorados.

Y el nuestro.

martes, 16 de agosto de 2011

Entrañas al compás

Duele, claro que duele.
'¿Qué esperabas?'
me pregunto a mi mismo,
(simulando lucidez).
Amigos y poetas, magos y payasos,
todos lo sabían,
todos me advirtieron,
pero debía vivirlo, intuyo.

El dolor funciona,
según parece, por oleadas;
sería esperar demasiado de mi
pedirme soportar todo junto.
Pero es distinto,
difiere de un maremoto:
cuando se retira
sólo deja un buen recuerdo.

Por

Por una huella dejada
y otra por dejar,
es que sigo
caminando

lunes, 15 de agosto de 2011

Nuestras fotos

Vago como un zombie
repitiendo momentos
olores, lugares, un café.
Claro, no soy idiota:
esas cosas no vienen
cuando se las invoca
si no cuando ellas mismas
nos convocan.
Pero debe ser mi sino
extrañarla hasta que no duela,
hasta que las bellas rutinas
de aquel amarnos
tomen su propio lugar
en el arcón en donde también
duermen nuestras fotos.