Que me perdonen los académicos, pero mi amorcito y yo reinventamos palabras todo el tiempo. Placer, es una de ellas. No dejamos pasar oportunidad para reinventarla, tanto como reinventamos amor, tacto, beso o pasión.
Digamos que ciertas palabras tienen la ventaja de renovarse en cada encuentro nuestro, del mismo modo en que se renueva el brillo de nuestras miradas.
